lunes, 12 de diciembre de 2011

Ella misma se hizo su propio laberinto, su bosque de espigas
Nada vivo quedaba dentro de ella..pero al igual que ella lo había construido,
ella misma podría destruirlo. Se armó de valor, dignidad, coraje y entereza y se 
encaminó a destruir todo el mal que en ella habitaba. 
Rompió espinas, mató silencios, quemó recuerdos y salió corriendo por
aquella puerta que le condujo a su salida...
Allí estaba esperándole su valiente y dulce caballero con su caballo negro
como el azabache.
Huyendo de todo ser que intentara arrebatarles su libertad.
Perdió a su príncipe azul que resultó ser rana pero ganó un
caballero de la noche a la mañana...

No hay comentarios:

Publicar un comentario